
La creencia popular sugiere que los ascensos de categoría en los vuelos, especialmente a Premium Economy, son fruto del azar o la buena fortuna. Sin embargo, la realidad detrás de estas decisiones es significativamente más compleja y está lejos de ser aleatoria. Las aerolíneas emplean un sofisticado entramado de datos y análisis para determinar qué pasajeros son elegibles para una mejora de asiento.
Lejos de la suerte, las compañías aéreas se basan en potentes algoritmos que procesan una vasta cantidad de información. Entre los factores cruciales que intervienen se encuentran las clases tarifarias específicas de los boletos adquiridos, el historial de gasto del pasajero con la aerolínea, y métricas detalladas de lealtad al programa de viajero frecuente. Estos sistemas están diseñados para maximizar los ingresos y recompensar a los clientes más valiosos, priorizando a aquellos que representan un mayor beneficio a largo plazo para la compañía.
Fuente original: Simple Flying