
La posición de Rusia como una de las «tres grandes» naciones con capacidad de bombardeo estratégico se vislumbra cada vez más precaria de cara al año 2030. Esta situación se agrava a medida que su herencia de aeronaves de la era soviética continúa disminuyendo.
El panorama actual sugiere un declive significativo en su flota de bombarderos de largo alcance. La obsolescencia y la progresiva reducción de aeronaves diseñadas hace décadas ponen en entredicho la capacidad del país para mantener su influencia y disuasión en esta esfera crucial de la defensa global.
Sin un reemplazo viable y operativo en el horizonte cercano, la capacidad de Rusia para sostener su estatus junto a las otras potencias estratégicas mundiales se vuelve cada vez más incierta, marcando un posible punto de inflexión en su poderío aéreo estratégico para la próxima década.
Fuente original: Simple Flying