
Actualmente, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) mantiene en servicio activo aproximadamente 45 bombarderos estratégicos B-1B Lancer. Esta cifra representa solo el 45% de su fuerza máxima histórica, lo que evidencia una significativa reducción en la disponibilidad operativa de este icónico avión de combate. Los B-1B, conocidos por su capacidad de volar a gran velocidad y altitud baja para penetración, continúan siendo una pieza clave en las misiones de largo alcance de la USAF, a pesar de su número menguante.
Además de los aviones en servicio, un total de 27 B-1B adicionales se encuentran almacenados en diversas condiciones. El estado de estas aeronaves varía significativamente, desde aquellos que podrían ser potencialmente reactivados tras trabajos de mantenimiento extensivos, hasta otros cuyo destino final es incierto o que podrían ser usados como fuente de piezas. Esta situación plantea desafíos importantes para la planificación estratégica de la USAF, que debe sopesar los costos de mantenimiento y modernización de la flota activa frente a la posibilidad de recuperar aviones del almacenamiento, en un contexto de recursos limitados y la necesidad de mantener una capacidad de disuasión aérea robusta.
Fuente original: Simple Flying